Transición gubernamental

El verano de 2019 ha sido uno histórico y sin precedentes para Puerto Rico. Fuimos testigos del colapso de un gobierno ante el reclamo del pueblo y una transición de poder pacífica. Nuestro sistema funcionó. El enfoque ahora debe ser el de dar estabilidad al gobierno y retomar una agenda de reformas y reconstrucción. Demos espacio a que la nueva gobernadora tome las acciones necesarias.

Ahora bien, es importante no perder de vista cuáles serían las medidas de desarrollo económico que se van a tomar o dar continuidad. ¿Qué va a pasar con las reformas estructurales? ¿Cómo se va a manejar la evidente falta de credibilidad ante el gobierno federal? ¿Qué acciones vamos a tomar para erradicar y prevenir la corrupción de ahora en adelante? ¿Cómo vamos a movernos a resolver nuestros problemas de competitividad y facilidad de hacer negocios? ¿Qué vamos a hacer para corregir los errores en pasadas gestiones de recuperación? ¿Cómo vamos a brindar acceso a nuestra población a vivienda segura y a tener una infraestructura resiliente?

En la Capital Federal, el ambiente ha sido uno de dar espacio a que los procesos se den, se conforme un gobierno y ver qué acciones se toman para corregir situaciones. Las acusaciones relacionadas al mal manejo de los fondos —aunque nada tienen que ver con las agencias encargadas de la reconstrucción— han afectado el itinerario de los programas federales. Es importante pensar en las sobre 30 mil familias que aún viven bajo un toldo azul además de las decenas de miles de familias que necesitan acceso a un hogar seguro. También, la necesidad de transformar nuestra infraestructura en una resiliente es sumamente importante.

Hay que tomar acciones contundentes para erradicar la corrupción. Un sistema de contratación transparente, sin la necesidad de cabilderos que vendan influencias es imperante. Más importante que combatirla, hay que prevenir la corrupción. Hay que insistir en la implantación de sistemas de certificación de procesos gerenciales con pesos y contrapesos que minimicen la ocurrencia de actos de soborno o extorsión.

Debemos implantar una visión de colocarnos entre las mejores 10 jurisdicciones en cuanto a competitividad global y facilidad de hacer negocios. Continuemos con las reformas del sistema de obtención de permisos y no olvidemos lo importante que es mantener la certeza de los mismos. Eliminemos las barreras burocráticas que tanto afectan los procesos de toma de decisiones. Entendamos que lo justo es que mientras más sencilla sea una acción propuesta, más sencillos deben ser sus requisitos.

Hay que continuar con la reforma energética para eliminar una barrera enorme al clima de negocios. Debemos lograr un sistema de mercado centrado en que los consumidores puedan ser productores y se eliminen los monopolios. Las fuentes de energía deben ser diversificadas y que a su vez nos permita usar nuevas tecnologías existentes como aprovechar la degradación de desperdicios sólidos para producir. Así podremos resolver dos problemas con una sola iniciativa.

Finalmente debemos movernos a implantar las recién firmadas leyes de zonas de oportunidad y el código de incentivos. Hay que destacar la importancia de atraer nuevas inversiones y aprovechar el interés que existe en invertir en Puerto Rico. Implantar nuevos motores económicos basados en economía del conocimiento, agroindustrias, turismo y manufactura son cruciales para cambiar nuestro rumbo. Adiestrar y certificar la fuerza trabajadora en destrezas necesarias y en coordinación con las inversiones darán a nuestra población mejores oportunidades de calidad de vida. ¡Manos a la obra!

Columna escrita por Ing. Emilio Colón Zavala, presidente de la Asociación de Constructores, publicada en el periódico El Vocero.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *