Nuevo impulso a la industria farmacéutica

La devastación que sufrimos tras el paso de los huracanes Irma y María, en septiembre de 2017, acentuó la contracción económica que, por la última década, veníamos experimentando en nuestra Isla. Desde entonces, mucho se ha hablado de la necesidad de reactivar la actividad de ciertos sectores en Puerto Rico.

A esos fines, en los últimos años se han diseñado programas de recuperación, con la finalidad de incentivar el desarrollo de nuestra fuerza laboral, así como para viabilizar líneas de crédito para pequeños negocios y ayudas para allegar capital de trabajo a empresas existentes, entre otras. Sin embargo, la manufactura continuaba rezagada y enfrentando condiciones adversas ante los distintos retos que suponía el proceso de recuperación.

En cambio, luego de casi 25 años de la legislación que puso fin a los incentivos que recibían las compañías extranjeras que operaban en Puerto Rico, lo que provocó la pérdida de miles de empleos en una diversidad de industrias, las farmacéuticas experimentan estabilidad y hoy aportan sobre $6,000 millones al fisco.

El tiempo futuro para este sector se perfila prometedor. Por un lado, hace algunos meses el delegado de las Islas Vírgenes Americanas al Congreso de Estados Unidos presentó un proyecto de ley (HR 6648), con el que pretende otorgar un incentivo, tanto a Puerto Rico como al resto de los territorios estadounidenses, para provocar que más industrias farmacéuticas se establezcan en nuestro país.

De otra parte, recientemente el presidente Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 13922 que persigue aumentar la producción de equipo farmacéutico y médico en territorios estadounidenses, en respuesta a la emergencia del coronavirus.

En consecuencia, a la firma de esa orden, uno de los objetivos que se ha propuesto el representante para la recuperación de Puerto Rico del Presidente de Estados Unidos, el contralmirante Peter Brown, está enmarcado en los esfuerzos que se encaminan para delinear un plan que permita mejorar el sistema eléctrico del país, con el fin de poder atraer nuevas industrias farmacéuticas.

En la Asociación de Constructores de Puerto Rico fundamentamos nuestro trabajo en beneficio de la isla, basándonos en cuatro pilares: vivienda, turismo, manufactura y comercio. Reconocemos, ante todo, la importancia de fortalecer la industria farmacéutica, por lo que vemos como una gran oportunidad, en medio de la crisis, las gestiones que se realizan a nivel federal y estatal para reactivar este sector industrial.

Otra razón fundamental para apoyar esta gestión es que el estudio presentado proyecta la creación de entre mil a tres mil nuevos puestos de trabajo en Puerto Rico, en un periodo de cinco años. Estas proyecciones redundarían en desarrollo sostenido, lo que continuará aportando a la recuperación de Puerto Rico.

En este sentido, validamos la importancia del análisis comisionado por la Junta de Supervisión Fiscal, y que fue presentado en su última reunión pública, que apunta a que la incursión en la producción de ciertos productos médicos y farmacéuticos podría representar entre $70 y $220 millones en nuevos recaudos al fisco cada año.

En el momento histórico que vivimos, es importante utilizar la reactivación de ciertos sectores económicos como medida para impulsar la actividad económica hacia terreno positivo. Utilicemos esta oportunidad para potenciar las capacidades de nuestra fuerza trabajadora y así podremos contribuir a lograr motores económicos sostenibles que nos permitan vislumbrar el renacimiento de nuestra economía.


Nota escrita por Alfredo Martínez-Álvarez, Jr., presidente Asociación de Constructores de Puerto Rico, y publicada por El Nuevo Día el 19 de agosto de 2020.