Avances en el transporte colectivo eléctrico

Durante los últimos cinco años, la utilización de vehículos con motores eléctricos ha aumentado.  Se reporta sobre automóviles privados híbridos (un motor eléctrico y otro de combustión interna) y eléctricos para segmentos específicos del mercado. Sin embargo, los vehículos de transportación pública y colectiva privados también están entrando el mercado.

En Medellín, Colombia, por ejemplo, hay una iniciativa para reemplazar taxis por vehículos con motor eléctrico.  El gobierno de la ciudad ha establecido un sistema de incentivos para que dueños puedan cambiar su vehículo de combustión interna por uno eléctrico. Tal incentivo está atado a la antigüedad del auto y otros requisitos para cualificar.  El mes pasado comenzaron a publicar listas de elegibilidad para estos intercambios.

Por otro lado, empresas colaborativas de transporte se han movido en dirección similar en Norteamérica.  Específicamente, Uber estableció un programa piloto en Austin, Los Ángeles, Montreal, Sacramento, San Diego, San Francisco, y Seattle, para completar cinco millones de viajes en un año.  El programa consiste en otorgar incentivos a los choferes mediante compensación adicional por viaje. En ciudades de Colorado, California y Oregón incluso se han establecido iniciativas para compartir automóviles eléctricos.

Para autobuses, existen políticas públicas para convertir las flotas en vehículos eléctricos.  Por ejemplo, Denver ha decidido que el 100% de su transportación pública será con vehículos eléctricos en 2050.  Seattle se ha comprometido en tener 120 autobuses eléctricos para 2020.  Los Ángeles también se ha comprometido a que el 100% de su transportación pública sea eléctrica para 2030.

Además, con las iniciativas de vehículos autónomos, Massachusetts requiere que tales vehículos tengan cero emisiones atmosféricas. La introducción de vehículos autónomos, indica el Proyecto del Senado 1945, promueve la eficiencia de los sistemas de transportación pública y el desarrollo económico.  El requisito de que no tengan emisiones atmosféricas es una medida de seguridad para los ciudadanos y el ambiente, cosa que hace mucho sentido.

Para mejorar la eficiencia de los proveedores de redes de transporte, se ha sugerido también establecer alianzas público-privadas para construir puntos de recarga rápida de baterías, de modo que las flotas puedan coordinar sus necesidades.  Estas estaciones pueden incluir, además, espacios de recargas para autobuses y otros vehículos eléctricos.

Todos estos ejemplos de iniciativas se ven en economías que están en mejor estado que la de Puerto Rico.  Es otra evidencia de cómo las economías más fuertes generalmente son más conscientes de la necesidad de ser responsables con el ambiente. Estos son modelos a seguir en Puerto Rico.

Columna escrita por Ing. Emilio Colón Zavala,  presidente de la ACPR, publicado en El Nuevo Día

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *